viernes, 15 de octubre de 2010

En medio del estudio...


En medio del estudio a última hora, me detengo. Tomo un lápiz negro que me hace sentir que escribo mejor. Siento una energía en mi pecho. Una energía agradable, activadora, que a veces, escapa de mi control y se expande en el mundo circundante.



Flujo constante de experiencias ¿Qué no experiencia? La sorpresa es constante, la lectura de frases, conmocionan mi interior, pero ¿Por qué? Esas frases no tienen nada de nuevo. Creo que son hasta clichés. ¿Será su forma más que su contenido el que me sorprende? Tal vez. Puede ser, en términos probables, que su habilidad de hacer explicito, lo aparentemente obvio sea el sello que me enamora. Pero ¿Cómo diferenciar entre un libro manoseado, vagamente pensado, de autoayuda versus la clarificación de una frase que no busca ayudar ni menos dar respuestas, sino hacer claro lo difuso, sacar de las sombras lo implícito?



Tal vez le doy demasiada importancia a la intencionalidad de lo que se escribe; tal vez yo mismo me confundo y quiero excluir una frase que esclarece versus una frase de autoayuda, siendo que pueden ser ambas, según el lector.



Al final vuelve el relativismo que no uso mucho, pero se me hace indispensable para tolerar, aprender y lograr ser flexible.



Mejor vuelvo a estudiar ¿Me estoy escapando? Si y no, por ahora no es relevante saberlo.



BeNjO