jueves, 26 de septiembre de 2013

Un día en el aula


Un día en el aula

"Desafío inesperado, llegaste sin aviso. Sin ambición de mi parte, las puertas de hacer otro ramo en un colegio como profesor - filosofía y psicología, sumado al que ya realizó "Desarrollo y camino Personal" - lo tome con la máxima humildad y con el mayor esfuerzo.

Horas de preparación leyendo el programa de gobierno como base, para crear algo auténtico y que entregue algo para la vida. Fue así que se presento el momento de llevar a escena, el libreto preparado con amor. Hablando de aprendizaje significativo, los tipos de inteligencia y el aprendizaje afectivo llegamos con un curso a hablar de lo que nos duele y un estudiante cuenta con asombrosa sinceridad, sus años de maltrato en básica. Los compañeros al terminar de escuchar su relato, le dicen que lo quieren. Pasan los minutos y este estudiante comienza a llorar "fue muy doloroso" expresaba acongojado. Con absoluto respeto y admiración, veo como los compañeros se acercan a él y lo consuelan. Me hago uno más entre ellos y le toco el hombro para decirle "Llora todo lo que quieras. Estás en un lugar que puedes hacerlo, mira a estos compañeros que tienes". Posteriormente se va al baño con un amigo. Vuelve a la clase y justo termina y me da un afectuoso abrazo. A mis adentros decía "te abrazo desde mi dolor". Y era solo el comienzo.

Me toca al final del día, con el curso reconocido en el colegio como el más desordenado. Sin necesidad de alzar la voz, solos se ordenaban para escucharme. Antes de comenzar, dos compañeros discutieron. Se calmaron los humos: Comenzó el viaje. Hablamos de que era una frustración y llegamos al punto de hablar de las frustraciones más fuertes que se han vivido con la familia. Me comentan separaciones de padres, muertes de mascotas, muertes de familiares. Era mi turno de responder la misma pregunta. Les comenté de la muerte de mi padre, y sin aviso, me pidieron que les contará aquella hermosa historia de sufrimiento y amor. Tome una silla, me senté frente a ellos y los estudiantes se acercaban para escuchar mejor. Comenzó la historia. Poco a poco sus ojos brillaban de emoción. Al llegar al momento de la despedida física de mi padre, a muchos se les caían las lágrimas. Les conté que les pedí en el funeral a todos los asistentes que aplaudieran a mi padre como buen actor de su vida - en medio de un completo silencio en la sala - hasta llegar a mi cumpleaños, horas después de aquel funeral. Les digo que el mensaje de está historia es que se puede vivir con dolor y que abro los espacios para que ellos puedan ser lo que son, hablar de lo que les duele y en cierta manera entregarles un poco de mi padre a través de abrir el corazón.

En silencio, sin poder pronunciar palabra alguna, termino la clase. Vi sus corazones abiertos, removidos, sintonizados ante una historia de un extraño que se para al frente de ellos para entregarles lo mejor que puedo. Al final, fueron ellos con su autentica escucha, que me hicieron sentir más a mi padre entrando en ellos, tal semilla, para observar la vida con más miradas.

No imagine que este día en el aula, estos seres etiquetados como desordenados, me iban a regalar ver su esencia por medio de sus lagrimas y silencio. Más que un día en el aula, fue un día sumergido en la vida..."


BeNjO

1 comentario:

Sergio dijo...

Muchísimas gracias :).